ESPAÑOL / ENGLISH 

¡Hola Familia!

“El Señor ha hecho maravillas con nosotros y estamos alegres!” (Cf. Salmo 118). Por eso les queremos compartir lo que hemos visto, oído y tocado en el II Simposio de la FaMVD, cuyo lema ha sido: “Familia Misionera para todos los pueblos”.

imagen-mensaje-final-1¡Ya quedan lejos los días en que llegamos a Medellín! En el día marcado empezamos a subir la montaña, el autobús se fío de toda su fuerza y su conductor, lleno de audacia, nos llevó a 2400 metros de altitud. ¡Allí abajo el valle se despidió!

Subimos y subimos, parecía que Jesús nos llevaba al monte de la Transfiguración como diciéndonos: “¡Suban más arriba, entren en la montaña del Padre!” Llegamos a la casa de San José de la Montaña de las hermanas dominicas de la Presentación, donde hemos estado muy bien atendidos. En esta peregrinación deseábamos encontrarnos con Aquel que nos llama y con aquellos con quienes compartimos el mismo carisma y misión. Al llegar fuimos acogidos por la Familia VD de Colombia en un festival lleno de música, alegría, amistad, fe, encuentros y reencuentros.

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En el Simposio participamos 72 personas, que viajamos de 21 países, representando los cinco continentes, formando un caleidoscopio de culturas, lenguas, edades y estados de vida. Somos una Familia universal que se despliega en un inmenso horizonte misionero.

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imagen-mensaje-final-4Las primeras pautas de Lucía Herrerías, presidenta de la FaMVD, subrayaron nuestra identidad misionera que nace del encuentro con el Amigo y de la humilde conversión diaria: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les digo” (Jn 15,14). Además, recordó que María nos hace amigos de Dios al pedirnos siempre: “¡Hagan lo que Él les diga!” (Juan 2,5). También nos propuso una actitud fundamental para este Simposio, tan sencilla como desafiante: escuchar a Dios en cada uno, porque todos somos sus hijos.

Después de una mañana de retiro, todo se fue desplegando. Al ritmo de Dios nuestros tiempos se fueron sucediendo: Eucaristías y reuniones, comidas ruidosas y silencios habitados, pautas con sabor internacional y tiempos de oración, momentos de descanso y de compartir, espacio para la risa y para la conversación. Todo esto rodeado por un escenario único: ¡allí abajo la ciudad de Medellín seguía viviendo, entre el sol y las nubes, la noche y las luces! Con este panorama seguíamos escuchando y sintiendo el clamor de Dios por nuestro pueblo, para el que nos llama y nos envía a ser Familia Misionera Verbum Dei.

A continuación tuvimos un día y medio de reuniones por comisiones y después pasamos a los días de plenaria. Jornadas intensas donde nos adentramos, desde la vivencia misionera de estos últimos años, en algunos aspectos esenciales recogidos en los Estatutos de la FaMVD: identidad, misión, espiritualidad, vinculación, coordinación, administración e itinerarios formativos.

Todos nos sorprendimos de nuestra capacidad de hablar con brevedad y de nuestra actitud fraterna de escucha para acoger aportes, desafíos y preguntas que no siempre tenían respuesta. La pluralidad de opiniones e interpelaciones fluían en nuestro compartir en un ambiente de profundo respeto. Así, experimentamos la llamada sincera a la conversión y pudimos afrontar cuestiones problemáticas con madurez y posibilidad de crecimiento, dejándonos guiar por el Espíritu Santo.

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imagen-mensaje-final-16Bebiendo de la comunión trinitaria, hemos experimentado el gozo de vivirnos como la primera comunidad cristiana, hemos compartido con sencillez en esta “familia eclesial”, saboreando la unidad aun en medio de una gran diversidad.

imagen-mensaje-final-17La alegría fue constante y el corazón se nos ensanchó lleno de satisfacción por el testimonio de cada participante, testigo del paso de Dios en tantas personas de nuestras ciudades. Poco a poco y en la medida que caminábamos, los horizontes se volvían más amplios y también más alcanzables.

imagen-mensaje-final-18Reconocemos y agradecemos el camino hecho desde el I Simposio de 2009, a raíz del cual se elaboraron los Estatutos. En este tiempo se ha ido consolidando la identidad, sentido de pertenencia y la misión de la FaMVD en los distintos lugares donde estamos presentes. Sin embargo, nos damos cuenta de que aún necesitamos crecer en la conciencia de un “nuevo nosotros”, en el cual discípulos/laicos misioneros, miembros de la Fraternidad y laicos misioneros consagrados formamos la FaMVD. Todos somos hermanos porque todos somos herederos de este mismo don: ser Palabra Dios para que muchos también lo sean.

La celebración de los Reyes Magos a mitad del Simposio nos llenó de regalos. Nuestras maletas volverán a casa llenas, con la inmensa generosidad de cada país: bolígrafos, llaveros, bolsas, dulces, abanicos… Así tendremos excusas para acordarnos y rezar unos por otros. La estrella brilló durante todo el tiempo marcándonos el camino e invitándonos a ofrecernos como regalo a Dios que “se hace carne” para llegar a todos.

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Al final de cada día nos llenaba no solo el cansancio alegre sino el sabor de la fidelidad creativa vivida en nuestras comunidades llenas de entrega misionera. Aunque sabemos que nos falta mucho camino por recorrer, somos testigos –como nos pidió el papa Francisco– de que “armamos mucho lío” en nuestras ciudades, aunque todavía queremos hacer mucho más y mejor.

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Una de las tardes visitamos Medellín por la noche. Fuimos a ver “Los Alumbrados”, luces llenas de fantasía y de Navidad. Allí, en el Parque Norte, nos encontramos rodeados de miles de personas, niños y mayores, que con nosotros apreciaban la belleza y el ingenio de este pueblo colombiano que construye ahora un futuro de esperanza y paz. Después subimos 1200 escalones –poniendo a prueba nuestra resistencia física– para apreciar el Pueblito paisa, miniatura de un pueblo típico de Antioquia, Colombia.

De vuelta a la montaña del Simposio seguimos escuchando la llamada a ser Familia Misionera Verbum Dei para todos los pueblos. Una vez más descubrimos que la comunión en la diferencia es esencial para vivirnos en misión, con una clara intencionalidad misionera: crear comunidades de vida evangélica y evangelizadoras que oren y enseñen vivencialmente a orar, formar apóstoles y “hacer-hacer” a otros.

El ambiente de sencillez, de fraternidad y de complementariedad corresponsable nos hizo testigos de que el sueño de Dios, que nos transmitió Jaime, se va haciendo realidad. La mano alfarera del Padre va modelando un pueblo de hermanos que vive, convive y propaga su Reino.

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Somos conscientes de los muchos retos que se nos presentan en nuestra misión. Entre otros, destacamos: el primer anuncio a los que no conocen, la secularización de muchos de nuestros pueblos con sus desafíos socio-políticos, la necesidad de integrar más nuestra espiritualidad en la vida cotidiana, la falta de tiempo y los ritmos de vida que llevamos, las distancias de las grandes ciudades y la falta de personalización del “hacer-hacer” en nuestra misión. Estos retos no nos desaniman porque nos apoyamos en la fuerza de Jesús que nos llama, congrega y nos envía a abrir caminos nuevos para la evangelización.

imagen-mensaje-final-22Estamos llenos de gratitud por la vida de Jaime Bonet y por la de  todos los que a lo largo de la historia han sido los relevos que nos permiten ser hoy la Familia Misionera Verbum Dei para el S. XXI. Agradecemos a los que han hecho este Simposio posible. Y les agradecemos a ustedes por su oración e interés a lo largo de estos días. Las más de 25 mil entradas en internet a través de las redes sociales, radio y página web, acompañando el Simposio de forma virtual, nos han hecho sentir y saber que estamos unidos en una misma Familia Misionera, esparcida por todos los rincones del mundo. Agradecemos también a Mons. Edgar Aristizábal, Obispo auxiliar que nos celebró la Eucaristía el día 11, animándonos a la misión que es la misión de Dios.

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Ahora, a punto de partir a nuestros lugares, con María, nuestra Madre, nuestros corazones guardan y meditan todo lo vivido. Ella nos acompañará en nuestras jornadas tan intensas como misioneras y nos invita a orar juntos al Padre: pidamos fidelidad al carisma en la vivencia profunda de nuestra espiritualidad misionera, pidamos que todos los que son llamados por el Señor a ser Verbum Dei encuentren su lugar en la Familia Misionera y pidamos acoger con generosidad la llamada a ser instrumentos de Dios para que Él siga escribiendo su historia de salvación.

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Un saludo de despedida y hasta pronto.

¡Ánimo, Familia, y a prender el fuego del Espíritu en toda la humanidad!

II Simposio FaMVD, Medellin, Colombia 2017

 


ENGLISH


Greetings Family!

“The Lord has done marvellous things with us and we rejoice!” (Cf. Psalms 118). Hence, we wish to share what we have seen, heard and experienced in the II Symposium of the VD Missionary Family, whose theme has been: “A Missionary Family for all peoples.”

imagen-mensaje-final-1It seems a long time since we arrived to Medellin! On that day, we started climbing the mountain, the bus and the driver struggled with all its strength and daring to take us up 2400 meters in altitude. Far below the valley disappeared.

We climbed and climbed, it seems Jesus was taking us up to the mountain of the Transfiguration as they say: ‘climb higher and enter on the Father’s mountain.’ We arrived to the house of Saint Joseph of the Mountain and the Dominican Sisters of Presentation, where we were very cared for. With this pilgrimage, we desired to encounter with the One who calls us and with those whom we share a common charism and mission. On arrival, we were welcomed by the Colombian Verbum Dei Family in a festival full of music, laughter, new friendships, faith and reunions with old friends.

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The 72 symposium participants travelled from 21 countries representing the 5 continents, forming a kaleidoscope of cultures, languages, ages and different states of life. We are a universal family that highlights an immense missionary horizon.

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imagen-mensaje-final-4The first guidelines given by Lucia Herrerías, President of the VDMFa, emphasised that our missionary identity comes from an encounter with the Friend, and with a daily humble conversion: ‘You are my friends if you do what I tell you to do’ (Jn 15:14). She also reminds us that Mary makes us friends of God by constantly and simply asking us ‘do whatever He tells you!’ (Jn 2:5). She also proposed that during this symposium, we have a fundamental attitude which is simple yet challenging: to listen to God through one another because each one of us is a child of God.

After a morning of retreat and being guided by the Spirit of God, our days were filled with Eucharistic celebrations, meetings, noisy meals and prayerful silences, guidelines with an international flavour, times of prayer, moments of rest and sharing, space for laughter and conversation. All of this was surrounded by a unique setting: there below, the city of Medellin, continued to live between sun and clouds, night and lights! With this panorama, we kept listening and feeling the clamour of God for our people, so that God can call us and send us to be the Verbum Dei Missionary Family.

Each commission had a day and half of meetings followed by plenary days. These intense days which we entered in, from the point of view of how we’ve lived our mission in the last few years, tried to identify the essential aspects of the VDMFa Statutes: identity, mission, spirituality, commitments and vows, coordination, administration and formative process.

We were amazed by our capacity to be brief as well as our fraternal attitude to listen and welcome contributions from one another, challenges and difficult questions that do not have ready answers. From our exchanges, there were a plurality of opinions lived in a profoundly respectful attitude and environment. We experienced a sincere call to conversion and we were able to face thorny problems with maturity and encouraging growth, allowing ourselves to be guided by the Holy Spirit.

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imagen-mensaje-final-16Bathing in the communion of the Trinity, we experienced the joy of living in simplicity like the first Christian communities. In this “ecclesial family”, we savoured unity despite great diversity.

imagen-mensaje-final-17The joy was constant and our hearts swelled with satisfaction with the testimony of each participant; each one is a witness of God working in so many people in our cities. Little by little and day by day, we were transformed, our horizons broaden and become more achievable.

imagen-mensaje-final-18We recognise and are grateful for the progress which has been made since the first Symposium in 2009, which the Statues were written. During this intervening period, the identity, sense of belonging and mission of the VDMFa have been consolidating in the different places where we are present. Nevertheless, we are aware that we still need to grow in awareness that the VDMF is not separated from the VDMFa but instead is its vital core. This enhanced understanding, sometimes referred to as the “new us”, highlights that all the lay missionary disciples, members of the Fraternity and the consecrated lay missionaries together form the VDMFa. We are all brothers and sisters because we are all heirs of the same gift: to be the Word of God so that many others may similarly become the living Word of God.

The celebration of the Epiphany of the Lord in the middle of our Symposium was an opportunity for gift giving. Our luggage will return home full as a result of the immense generosity of each country: pens, key rings, traditional Colombian tote bags, sweets, fans…. These will help remind us to pray for one another. The star of Bethlehem shone brightly during the entire time clarifying the road ahead and inviting us to offer ourselves as a gift to God who “was made flesh” in order to reach out to all humanity.

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At the end of each day we not only experienced a fatigue filled with satisfaction but we also savoured a creative faithfulness marked with humble missionary submission. Although we know we still have far to go, we are witnesses – like Pope Francis has asked us to be- that we bring disquiet and self-interrogation to the people of our cities. We recognise that we still have much to do and many more improvements to implement.

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In one evening we visited Medellin. We went to the “Los Alumbrados” the Christmas lights festival. There at North Park, we were amongst a throng of people including children and the elderly. We appreciated the beauty and ingenuity of this Colombian city that is building a future of peace and hope. We then climbed 1200 steps, taxing our physical limitations, to enjoy the Pueblito Paisa, a miniature replica of a traditional town of the local region of Antioquia, Colombia.

On return to the mountain location of the Symposium, we continued to hear the call to be the Verbum Dei Missionary Family for all peoples. Once again we discovered that our communion despite our differences is essential so that we may faithfully live our mission with a clear missionary intentionality, so as to build prayerful evangelising communities where we teach others to pray, form apostles and enable others in their turn to learn how to form apostles.

The atmosphere of simplicity, fraternity, and complementary co-responsibility, gives proof that God’s dream, transmitted to us by Jaime Bonet, is becoming a reality. The Father, with His potters hand, is forming a fraternal people that live and propagate His kingdom.

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We are aware of the many obstacles that our mission entails. Amongst these we wish to draw attention to: the initial announcement of the gospel to people who have no knowledge of God; the secularisation of many of our towns with their socio-political challenges; the necessity to integrate our spirituality in daily life, the lack of time resulting from overly busy lives, the significant distances involved traveling in the large metropolitan areas and the lack of customising the idea of for forming apostles in our mission. These obstacles do not demoralise us because we lean on the strength of Jesus who calls us, draws us together and sends us out to open new paths of evangelisation.

imagen-mensaje-final-22We are grateful for the life of Jaime Bonet and for those who in the long course of history, have been predecessors that enable us today to be the Verbum Dei Missionary Family for God. We are also grateful for those who organised this symposium.  We are grateful to you for your prayers and your interest these days of the symposium. The more than 25,000 internet hits on social media, radio and web page, the virtual accompaniments for this symposium, have made us know and feel that we are united in a single missionary family, spread across all the corners of the Earth. We are also grateful to Monseigneur Edgar Artizábal, auxiliary bishop, who during our closing Eucharistic celebration, encouraged us by reminding us that our mission is in fact God’s mission.

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Now, as we prepare to leave and return to our communities, we wish to imitate Mother Mary and ponder in our hearts all we have lived here in Medellin. She accompanies us on our intense missionary undertakings and she invites us to pray together to the Father: we pray for fidelity to our charism as we live deeply our missionary spirituality; we ask that all those who are called by the Lord to be Verbum Dei find their peace of belonging in the VDMFa; and we ask that we would welcome with generosity the call to be God’s instruments so that He may continue to work out His story of salvation.

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We bid you farewell and hope we meet again soon. Courage Family, let us bring the fire of the Holy Spirit to all humanity!

Members of the II Symposium of the VDMFa, Medellin 2017

 

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